miércoles 21 de mayo de 2008

Diccionario de los NO sentimientos.




Recuerdo que una vez eché de menos demasiado. Prueba de ello, este post.

La R.A.E define echar de menos como :

1. (Del port. achar menos, hallar menos). locs. verbs. Advertir, notar su falta.

2. locs. verbs. Tener sentimiento y pena por su falta.

Últimamente las cosas se me escapan de las manos. Incluso las palabras. Incluso las miradas. Todo se escurre. Empiezo a notar el agua y no sé muy bien a qué agarrarme, con qué flotar, porque he decidido seguir sola. Nada de personas tirita que curen mis males los miércoles a las cinco de la tarde. Nada de besos en la madrugada que sólo alivian las palabras que callas. Nada de sentimientos vacíos, ni actos apresurados, ni recuerdos en portales olvidados.
Seguimos avanzando, con agua o sin ella. Ahogados o con respiración de sobra. Seguimos caminando. Porque podemos.
Echar de menos a quienes no tenemos, a quienes se nos han ido, a quienes nunca volverán. Echar de menos lo que te han arrebatado, lo que te han quitado sin que te dieras cuenta. Sentir que todo se hace un poco más pesado. Tener la esperanza aquí guardada de que mañana será un poco mejor que hoy, por el simple hecho de que quizás no derrames tantas lágrimas. Echar de menos no tiene fecha de caducidad, ni tiempo límite. Está plagado de momentos inesperados, de instantes en los que el alma y el cuerpo se encogen, en los que ya nada importa, porque de nuevo, empiezas a caer. Echar de menos es parecido a echar en falta pero mucho más doloroso, aunque la R.A.E se equivoque.

Echar en falta.

1. loc. verb. Echar de menos.


Y hoy, creo que echo de menos, con esa rabia y ese sentimiento que destruye por dentro.
Hoy creo, que empiezo a echar(te) de menos, por el simple hecho de que ya no eres, eso que tengo.

sábado 17 de mayo de 2008

Los versos con dolor...

Estoy enfadada contigo
por no saber decir lo que quieres.
Por ser un cobarde, un cabronazo,
un insensato y un inmaduro.
Por no saber quererme del todo,
por arrepentirte ahora.

Tendrías que pensar cada paso,
cada acción, cada estúpida palabra.
Porque me haces daño.
Porque aún sigo vinculada a ti.
Con ese hilo fino y desgarrador,
con esa maldita unión.

Cogería mi corazón,
lo agarraría con fuerza.
Te echaría de él.
Para siempre.
Aunque siempre
sea lo que tú estés en mí.

Hoy te odio,
aunque realmente te quiero
con rabia y sentimiento.
(No) Te quiero.

viernes 16 de mayo de 2008

Hoy vuelves pero no puedo...



Hoy vuelves para no estar porque es más fácil guardar distancias que recuerdos. Aunque estos últimos te traicionan últimamente y no puedes (dejar de) pensar qué quizás fue un error, aunque tu error fue una bonita prueba de amor.

Vuelvo a echarte de menos porque es lo único a lo que me aferro cuando me quedo parada, cuando dejo de respirar, cuando empiezo a pensar que te llevaste lo único que me merecía.
Hoy vuelves a no estar y lo peor es que ocupas como si estuvieras, aunque me pregunto exactamente en qué momento dejaste de irte. En qué momento volviste entre mis sábanas, a removerme cada centímetro de mi seca piel. En qué momento desojaste la margarita que nunca te di y soplé desperdigando los te quieros olvidados del ayer. En qué momento te empecé a echar de menos con esta fuerza que me mueve por dentro. Con rabia y con anhelo, porque la despedida que tus labios nunca pronunciaron, me despierta por la noche con finas lágrimas sobre la almohada.

Sigues estando en todos lados aunque no estés y esa es la más cruel de las compañías, cuando camino y siento tu olor, cuando alguien me roza y me estremezco, cuando cruzo la esquina y veo a una sombra que se asemeja a ti. Nadie llora más de tres días seguidos y todos vuelven a engordar los kilos perdidos a las dos semanas, escribió Almudena Grandes.
Y lo escribió en voz bajita para que nadie lo oyera.

Y hoy vuelves entre las cenizas del ayer y el humo de mañana para decirme algo desde la lejanía que con mis cinco sentidos no llegan a percibir. Me gritas con voz pálida y cansada que la distancia no la crean los kilómetros, si no la personas. Me gritas arrastrándote sin quererlo que no puedes seguir queriéndome. Me dices desde lo lejos, te quieros que me llegan entre lazados con páginas al viento.

Hoy he querido salir de ti, bordeando la locura...
Pero no puedo...

Bajar la cabeza. Rendirse. Darse por vencido.



Derrotarse a uno mismo. Dejar de sonreír. Mirar atrás y no seguir. No es justo, ni adecuado. Hablando desde uno mismo. Sintiéndolo desde dentro. Destrozándose en silencio. Nadie se muere porque le dejen de querer, ni se acaba el mundo por suspender tantas asignaturas. Es fácil de decir, y más complejo es afrontarlo. Pero es así.
La he mirado y me he preguntado qué estaría pasando por su cabeza en ese mismo instante. Cuales eran las nociones básicas que tendría anotadas para que la tristeza no se columpiase con ella. Es difícil y engañoso, es costoso y perjudicial. Seguir, luchar, creer en ti. Saber que aunque estés vacío, en realidad no es así. Recorrer cada centímetro de tu cuerpo. Encontrar las respuestas. Es fácil y sencillo. A los suspensos, más trabajo. A los errores, más sabiduría. A ella, al olvido. A ti, de nuevo a la vida.
Tienes que creerlo para verlo y no aferrarte a lo imposible...

Adelante, te cojo de la mano para que jutnos encontremos ese camino.

miércoles 14 de mayo de 2008

Las palabras llegan a tu boca

Él...
...sacrifica estar con la persona que ama por quererla demasiado.

Él es todo cuánto ella (mereció, quiso, deseo).

Tenía razón, todos los días del resto de su vida iba a estar en su cabeza.

Por dos razones. Una el amor. La otra el miedo.

Todos los días del resto de su vida...

Todos y cada uno de los doscientos cuarenta días que le quedaban.

Todos y cada uno de ellos...

"Te espero donde no llegan las balas de goma, ni las palabras que hieren. Te espero entre tu cama y la mía, para que un día, no muy lejano, sigamos escribiendo entre pañuelos de papel nuestra historia."



Él...
...sacrifica estar con la persona que ama por quererla demasiado.

Y eso duele más que cualquier otra cosa.

domingo 11 de mayo de 2008

Clases de personas...




Yo sabía que nunca volvería; hay personas irretenibles.
Entran en tu vida destinadas a salir de ella, puedes abrazarlas con todas tus fuerzas, pero lo máximo que consigues es que se vayan un poco más despacio, porque es imposible retenerlas con suficiente fuerza.
Y se van tan despacio como llegaron o tan rápido como las oportunidades que cambiarían tu vida. Son personas que te dejan un vacío sentimental tan grande que no sabes como afrontarlo para que no te vuelvas a hundir. Las necesitas más de lo que crees y menos de lo que piensas.
Pasará un tiempo y verás las situaciones desde otro punto de vista. Te reirás y sabrás que en algún momento volverán, porque siempre vuelven...y siempre las esperarás...
Suele pasar que reaparecen cuando menos recordabas sus nombres y esperas que ese momento no se desvanezca. Nunca más. Que los te quieros olvidados, que los amaneceres en tu pensamiento, que las miradas perdidas, vuelvan a tener sentido.

Hay veces, hay momentos, hay circunstancias que lo cambian todo...

Hay personas con las que el futuro no pinta de ningún color...Hay personas que siempre perdurarán entre nuestros brazos...Aunque no sigan aquí...Aunque físicamente no estén...

Hay personas irretenibles

El verbo amar...



Hoy hablando con una amiga del amor, de cuando te enamoras y de los hombres que nos han quitado la respiración más de una vez en nuestras vidas, y me he preguntado, así, de repente, exactamente en qué consiste o en que deja de consistir eso del amor. Siempre me ha gustado la frase de: tan añorado en ausencia como malgastado en presencia...
¡Qué maldita razón! Pero implica más que eso, porque a veces lo apretamos, lo ahogamos, dejamos el amor sin aliento ni fuerzas para seguir luchando. Apagamos la llama sin querer y seguimos al pie de todo lo que nos venga. A veces confundimos amor, con cariño, con ansia de querer a alguien, lo confundimos con celos y en el peor de los casos, lo sacrificamos a cambio de diez minutos de besar otros labios que nunca serán nuestros.
Pero también tiene su lado bueno, es más, el amor está formado por más momentos espectaculares que caóticos, pero cuando acaba, cuando nos rompemos los corazones, recordamos lo malo, porque lo bueno nos hace aún más daño. El amor es más que mariposas en el estómago, es más que miradas bobas. El amor es la unión, la confianza, el respeto. Es no dejar de pensar en alguien, es sentirte la persona más feliz del mundo cuando tus labios rozan los tuyos. Es estremecerte y llorar de ilusión cuando te mira a los ojos y te dice que te quiere. El amor dura para toda la vida y a veces nos olvidan, a veces lo olvidamos y otras veces perdura...
Y como escribió Sabina: El verbo amar se ha olvidado de ella...