Hoy te echo de menos.
Te echo de menos, como amigo, como trobador de sueños, como escusa, como hombre, como sentimiento, como alegría, como desesperación. Como todo, y a la vez, como nada. Una vez dijiste que ibas a echar de menos mis labios y lo que iba con ellos, aunque ni siquiera los hubieras rozado. Hoy echo de menos esos versos, tus palabras, mis contradicciones, tus idas y venidas, tus manos, mis dedos, tus uñas, mis pies pequeños.
Recuerdo cada parte de ti, las arrugas de tu cara, el sabor de tu boca, el olor de tus ojos, la mirada perdida de tu cuerpo. Me estremezco al pensar que me tuviste una vez y ahora estás lejos. Lejos, con kilómetros y mares de por medio. Pero a veces, te siento aquí, cerca de mí, con esa cara de tonto que pones cuando me miras y me dices que no sabes por qué sientes lo que sientes.
Y me cantas, me susurras palabras que el viento no se lleva, porque las guardo en el bolsillo del alma, justo donde estás tú. Aunque ahora estés lejos y eche de menos que me digas que las ovejas no comen estrellas, si no hormigas y que las hormigas comen personas y que por eso no me dejas sola, por si me deboran.
Estoy segura que desde ahí, tú a mí, no me echas de menos, tú a mi me extrañas. Porque eso, una lo siente, eso se sabe y como dices tú, no te voy a decir algo que no te huelas o no te intuyas...
Hoy te echo de menos, porque pocas veces se encuentran casualidades que te cambien la vida, y tú eres la más grande y maravillosa que he podido encontrar. Somos las casualidades de nuestras vidas, y todo lo que ello conlleva...



1 estrellas fugaces:
pareciera que hay algunas cosas q ni siquiera la distancia puede apagar.
un saludo para vos
y nuevamente lindos escritos
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