martes 18 de diciembre de 2007

De siete a ocho, durante tantos años...


-Se sentó en aquel columpio a esperar(te)...pero tú nunca te dignaste a aparecer. Creo que al final, se enamoró del viento, y no fue al revés, porque el viendo ya estaba loquito por ella.
-¿De veras crees que paso eso?
-Así fue y así lo creo. ¿Qué otra cosa pudo pasar?
-Que me esperase eternamente.
-Ella no haría eso.
-También podría haber venido a buscarme.
-Tú la abandonaste, tú tenías que volver a por ella.
-Podría haberse ido con cualquiera.
-¿En serio crees que podría hacer eso?
-No.
-Entonces esa no es una posibilidad.
-¿Cuáles más hay?
-Ninguna, porque sabías que ella se quedaría ahí, de siete a ocho, todos los días. Y que cada uno de ellos esperaría a que volvieras. En cada instante, en cada momento, creo que nunca se sentó en aquel columpio sin pensar en ti. Sin quererte, sin estar dolida.
-¿Qué hora es?
-Las ocho menos cinco.
-¿Crees que debería ir?
-¿En cinco minutos le vas a poder decir lo que no le has dicho en de siete años?
-Yo no sabía que me esperaba.
-Siempre supiste que ella lo haría. Cuando fue a buscarte a una cuidad que no conocía, cuando llamó a tu puerta y se quedó tres días delante de ella. Sabías que te quería. Sabes que como ella no hay nadie, y que no te la mereces. No creo que debas ir, y decirle que después de siete años, has vuelto, que no sabes si es por ella, o por ti, o simplemente porque la fulana por la que la dejaste, ya no te quiere a ti. No vayas si no la quieres tanto como la quisiste. No hace falta que le hagas más daño del que ya le has hecho.
-¿Le va todo bien?
-No ha cambiado en nada. Quizás un par de kilos más, que realzan su majestuoso cuerpo lleno de curvas, quizás un poco más de madured y otro tanto de inteligencia. Montó la guardería de la calle Benedí, y está contenta. Creo que es feliz.
-Será mejor que no vaya.
-Ve.
-Pero si tú me has dicho que...
-No me lo perdonaría. Ve y dile que has vuelto. No le digas nada de la fulana esa, ni le digas que vienes para quedarte. No le digas que piensas en ella. Tan sólo ve, y siéntate a su lado. Contempla el atardecer...Tan sólo eso...Las palabras, algunas veces, sobran
-Pero...
-Shhhhh...Corre, vas a perderla otra vez.