martes 24 de abril de 2007

El trío...tú, ella y la muerte.

Nunca sabes cuál será el último beso, la última mirada, el último adiós. Nunca te replanteas si al cruzar esa puerta ya no volverás a oír su risa, ni a sentir su sonrisa, ni sus dedos inquietos merodeando por tu pelo. Estás convencido de que las llamadas a media tarde serán eternas y que quizás se le olvide de vez en cuando desearte buenas noches, pero que ella siempre estará ahí.
Crees que la quieres, pero tú y tu estúpida coraza impides que ella lo vea. O quizás me equivoque, quizás, únicamente sea cariño, pero el mejor de todos ellos.

Nunca dejaste de creer que jamás se iría de tu lado cada martes por la tarde, no creíste que aquel abrazo que te pidió, se fuese a convertir en algo eterno, efímero, que nunca llega, que no es posible. Nunca lo creíste, porque nunca fue así...

Ella te sonrío, te miró a los ojos y te dijo que no pasaba nada...

Ella empezó a mentirte y tú a respirar de nuevo...Aunque quizás sentiste alivio, porque la querías, y sabías que si cada noche la tapabas, quizás, nunca más le volvería a pasar nada...

Eso creíste...Y está bien creerlo...

Ella siguió llevando su carga, ella siguió sin contarte el secreto. No os acostabais los dos solos, siempre tuvo de amante a la muerte, y tú, en el más profundo baúl de los sueños, lo sabías...La cuestión era creerlo...

lunes 23 de abril de 2007

Cogidos de la mano...



Agarrados. Juntos. Unidos. Miradas. Bolsas. Sonrisas. Caricias. Imprevistos. Sorpresas. Alegrías. Cruces. Aceras. Verjas. Ventanas. Andamios. Mercados. Ilusiones. Regalos. Amigos. Desconocidos. Palabras. Besos. Mentiras. Pensamientos. Enfados. Dinero. Calles. Verde. Naranja. Rojo. Bolsos. Terrazas. Farolas. Gente. Cabinas. Clases. Fiesta. Descanso. Trabajo. Entierros. Sueños. Ilusiones. Aniversarios. Libros. Postales. Proyectos. Ciencia. Letras. Independencia. Amor.

Y ellos de la mano...Porque se quieren...Pero se quieren con la más sana de las locuras.

sábado 21 de abril de 2007

No tus labios, pero sí tu mirada


Una vez dijiste que las hormigas comían aceitunas los domingos por la mañana a falta de una buena dieta alimentaria....
Dijiste que los cometas eran hombres vestidos con corbatas voladoras.
Me convenciste de que los muñecos hablaban mientras yo dormía.
Recuerdo que una vez afirmaste que el color rojo no era el color del amor, porque el amor tenía mil colores y que ninguno de ellos, realmente existía.
Creo recordar vagamente que las estrellas que se posaban sobre nuestras cabezas eran farolas que comprabas para mi, y que las noches que no las veía, era porque me iluminaban hasta ti.
Incluso me atrevo a afirmar que los coches no eran coches, si no animales de hojalata.
Pero lo que más puedo afianzar de aquello fue que una vez escribiste, en el cristal de aquella cafetería tan fea, que tanto te gustaba, un te quiero, pero te juro que, esas palabras, nunca salieron de tus labios...Pero sí de tu mirada...

miércoles 11 de abril de 2007

El chico de las ruinas


Por la mayor de las casualidades nos encontramos, bueno más bien te encontré yo, pero en aquel instante no obtuve respuesta alguna...
Transcurrieron 23 horas, y era entonces, cuando tú me buscabas a mí. Y créeme que me encontraste.
Desde entonces ambos nos convertimos en casualidades, en las casualidades más especiales que habíamos encontrado...Y me alegro de que fuese así.
Una noche de un mes que no recuerdo, dos cervezas demás, hicieron que tus palabras más suaves y rugosas se topasen conmigo, hiciste que se enredasen en mi pelo, en mi cuerpo, en cada una de las lágrimas de mis besos...
Y ahí te quedaste, y ahí me quedé ocupando un pequeño hueco de tu gran corazón...
Nunca me dijiste ''te quiero'' pero no hizo falta, elegías las palabras adecuadas, o quizás fueron ellas las que te elegían a ti...
Creías que valía la pena por como escribía, porque soñaba con diseñar y porque mis caras de sustos las definías como de circunstancia...Te escribí una historia, no la nuestra claro está, pero si un breve boceto de nuestras conversaciones interminables...
No te gustó, si no que te fascinó. Dijiste que te daba más de lo que esperabas y que por eso seguía valiendo la pena...
Eramos distintos, pero en el fondo iguales...Jugábamos a ser nosotros mismos aunque desde fuera eso no estuviera bien...
Ambos no permanecíamos eternamente con alguien y poco a poco, fuimos abandonado lo que amábamos para tenernos a nosotros mismos...Amigos, siempre amigos...
Tú desparecías y yo te buscaba...Cuando yo no quería saber de ti, tú volvías...
Siempre me acuerdo de ti...No lo olvides, aunque yo no sea esa chica de ojos negros que conociste y que, según tú, es la más linda que te has encontrado...
Siempre serás el chico que amaba la historia y yo, la chica de las mil y una casualidades...

Felicidades por tu beca...Me gustó Italia para ti...Adelante...

Su mirada...


La chica que viste lunas cierra los ojos cada noche, sintiendo como él la mira, como la observa, como la devora... Esconde sus ojos, enseña sus párpados y deja pasar el tiempo, deja que él se enamore de ella, pero sin mirar sus hermosos faros color esmeralda.
Un descuido hizo que esa magia que albergaba, esa inquietud constante por querer besarla, aquel descuido, hizo que esa magia, brotara...
Él la miró por primera vez y muy bajito susurró: 'Cásate conmigo'