lunes 25 de junio de 2007

Las lágrimas de tus finos ojos color miel


Me preguntaste, sin pausa, con prisa, y sin querer saberlo, si aún te seguía queriendo.


Te miré, y friamente, dejé escapar sigilosamente de mis labios la verdad. Hacía tiempo que había dejado de hacerlo...


Ante tal verdad, tú sólo supiste...Llorar, derramando las lágimas más sinceras que habían nacido, de tus finos ojos de color miel...


Ojos color...Ojos sabor...Ojos olor...Miel...

Mírame y dime que no me quieres...


-Esta chica es todas las mujeres que me rompieron el corazón. Es tan hermosa y generosa, me está pidiendo que me vaya, porque me está dejando. Me está dejando porque soy un barato narcotraficante. Y soy narcotraficante porque ella me quiere dejar.
-¿Crees que su amante le mandará un ramo de rosas amarillas mañana por la mañana?
-No creo, no le gusta el amarillo...¿Sabes lo que le dije?
-¿Qué?
-No lo vuelvas a hacer. Ella atónita respondió: ¿El qué? Y yo, la miré a los ojos y le contesté: Unirte emocionalmente a alguien que te presta un mínimo de atención porque te sientes sola. La soledad es una condición humana, nadie conseguirá llenar nunca ese vacío, lo mejor que puedes hacer es conocerte a ti misma, saber lo que quieres, y no dejar que te desvíen del camino.

-¿Y qué contestó?

-Lo último que me esperaba. Se levantó y me dijo: ¿Sabes por qué llevo impermeable siempre? Porque siempre cabe la posibilidad de que vuelva a llover...

-Siempre te dije que era rarita...

-Y siempre te contesté...Que era ella...

-¿Y te quiere?

-No, me dejó de querer en el mismo instante en el que se calzó las botas, me besó en la mejilla y me susurró: Guarda este último beso, marinero.

Como si fuera el ultimo pensó.....

Me lo guardare en mi retina al igual que la imagen de ella marchando....

¿Volverá? Pensé, y mi respuesta fue sí, pero no respondio mi cabeza, si no mi corazón...........

Quería que por encima de todo ella reflexionara y me quisiera la mitad de lo que yo la llegue a querer.....



Las últimas cuatro líneas son de un carpintero que se enamoró de las palabras con el corazón marchitado...Gracias por encontrar un final...

martes 12 de junio de 2007

Las casualidades de Selectividad...


A veces me pregunto si realmente las casualidades existen. Sí es así, este ha sido un año lleno de ellas. Ante mi mareo por Selectividad, por la espera, por los nervios, por el Nerea González, pase...Ví a Lorca y sonreí, pero quizás la más bella de las sonrisas fue cuando leí esto.

Texto de selectividad:

La vocación literaria no se produce o decanta en tal o cual pasaje de nuestra biografía, sino que está inscrita en nuestros genes, es un don, o una condena que se recibe de forma misteriosa y que tarda más o menos en manifestarse o que incluso no llega nunca a hacerlo, si quien lo recibió hace oídos sordos al llamado. El escritor es escritor desde que nace, peor es precisa una concatenación de circunstancias catalizadoras que manifiesten esa verdad escondida.



¿Tendré vocación para esto? Yo de pequeña quería ser cocinera o pintora, o algo altruista, pero jamás pensé que soñase con ser escritora...

Da miedo equivocarse...

domingo 10 de junio de 2007

El cuaderno sin nombre


Me compré un cuaderno un día haciendo tiempo, mientras esperaba a alguno de mis amigos. Todos mis amigos son impuntuales, pero en el caso contrario de que sean tan puntuales como la aguja de un reloj, pues adquiero yo la costumbre de llegar con un poco de retraso...En eso consiste la amistad ¿no?
Bueno, pues después de ojear libros y apuntarme en la mano cuales quería comprarme, decidí ir a la sección de papelería del Corte Inglés. Y tras mucho mirar y pensar si comprarme esa pluma minúscula o mi nuevo cuaderno, decidí optar por el cuaderno, y le atribuí la función de ser mi cuaderno de creaciones.
Ser el cuaderno en el que pintar y luego llevar esas ideas a la realidad, o más concretamente, sobre las telas.
Fue una buena idea, aunque entre tanto examen y tanto aquí y ahí, no me dio tiempo a estrenarlo, y lo cierto es que aquel cuaderno, cada día tenía menos utilidad...

Pero hoy, mientras estudiaba las virtudes de Platón, he decidido que ese cuaderno ya tenía utilidad.

''Dudas existenciales y pequeñas cosas que me hacen sonreír''

Aunque su primera función también sigue en pie...supongo que es cuestión de tiempo que vuelva con mis dedales...

viernes 8 de junio de 2007

Desayuno con o sin diamantes

-¿Conoce usted esos días en los que se ve todo de color rojo?
-¿Color rojo? querrá decir negro.
-No, se puede tener un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles, de repente se tiene miedo y no se sabe por qué...


''Desayuno con diamantes''

Bienvenida a la era de la pérdida de la inocencia, nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables, no como en las películas.

domingo 3 de junio de 2007

Mentiras y mentirijillas


Mentir es el mayor de los pecados y el que más consecuencias trae. Todos hemos mentido a mamá y le hemos dicho que nos íbamos con María cuando en realidad, a la vuelta de la esquina, estaba Juan esperándonos en su moto, o en su defecto en la parada del autobús.
Pero eso, a fin de cuentas, son mentiras chiquitajas, son mentirijillas que se te notan en la cara cuando las dices, porque todos sabemos que ninguna amiga te hace poner esos ojitos de enamorada...o quizás sí, depende de cada uno.

Pero las mentiras que se pueden clasificar de mentiras de verdad, son aquellas que una vez que las sueltas, que una vez que las dices, ya no hay marcha atrás. Y no mientes a una, ni a dos personas, si no que al final acabas mintiendo a muchas, y justamente a las que más te importan. Todo ello, por cobardía...

Por no saber decir, ''Me equivoqué'', por no saber volver atrás, por no saber decir la verdad en los momentos exactos, por falta de valor, y porque la sociedad no ha educado así.
Pero siempre existen personas que no utilizan la mentira, como escudo, como defensa. Y esas personas, como decía el examen final de lengua, son buenas, gratificantes y maravillosas, aunque en realidad es una breve conclusión y muchas de las personas que mienten también merecen la pena.

A veces, demasiada sinceridad duele más que cualquier mentira...Es cuestión de gustos.

viernes 1 de junio de 2007

El maldito egoísmo que tienes...


Pensar que otras manos recorren su delicado cuerpo, te mata. Te mata por dentro. Tan solo de pensarlo, el miedo se adueña de tu alma, convirtiéndote en un amasijo sin sentimientos.
Te paras a su lado para saber si respira, no duermes tranquilo por si algún obstáculo se interpone en sus sueños y piensas una y otra vez, por qué te eligió a ti. Y por el simple hecho de que sus besos sean tuyos, te sientes orgulloso, querido, amado, suculento, pero sabes, que no perfecto.

Volviste a besarla, después de abandonarla por una mujer que no resultó ser quien querías que fuera, volviste a besarla porque ella era incapaz de sacarte de su vida. Y tú fuiste un egoísta arrogante que no dejaste que ella pudiera vivir sin ti. No le diste la posibilidad de amar, de volver a intentarlo, no dejaste que otros labios rozasen su piel. No la quieres, simplemente el despecho que te guardas ahí a dentro, es el que te impulsa día tras día, a volver a mirarla, a volver a tocarla, a decirle que te sientes orgulloso, querido, amado, suculento y perfecto a su lado, aunque sabes que eso último es mentira.

Pero siempre nos fue fácil mentir. O eso quieres o quisiste creer en el mismo momento en el que decidiste utilizarla para tu propio fin, para olvidar quien eras, para intentar quererla, para abandonarla en el momento en que menos se lo mereciera.

En toda relación, o fuera de ella, rectifiquemos y digamos, que en todo instante de la vida, existe un momento en el que puedes parar algo, continuarlo o deternerte a analizarlo. Tú tuviste ese momento, tú tuviste la oportunidad de parar esa relación, esa sarta de mentiras que no la llenan, pudiste continuar tu vida sin ella, pudiste darle el momento de pensar...Pero no lo hiciste, porque eres arrogantemente arrogante, porque no la quieres, porque tu egoísmo te impide ver, que a partir de ahora, lo único que vas a causar en ella, es dolor.

La pregunta sería: ¿Qué causará ella en ti?