miércoles 6 de febrero de 2008

De lunes a domigo

Todos los días de la semana, te tengo.

Los martes descubrimos nuevos lugares.

Los miércoles tus manos recorren cada centímetro de mi áspera piel.

Los jueves jugamos a mirarnos, a desearnos, a cometer locuras bajo la luz de tus velas.

Los viernes compartimos cama con tequila.

Los sábados son todo un menú de platos sin combinar. Amor con lujuria, o amor sin sentido. Al gusto del consumidor, apto para el paladar de cualquiera. Aunque cualquiera sólo seamos tú y yo.

Los domingos somos un poco más reservados y nos limitamos al diálogo, sugerente y exquisito, a las palabras que nos hemos reservado durante cada noche antes de acostarnos. Tu subcosciente te juega malas pasadas y de vez en cuando me dices por lo bajo que me quieres. Muy bajito, para que casi no te oiga, porque así es mejor. En los juegos de la seducción, lo último que se imbolucra es el amor, y depende en que lado de la cama duerma, si en el tuyo o en el mío, estamos los lunes juntos. Porque si me susurras demasiado fuerte tus sentimientos, desaparezco...Y eso, últimamente, te da miedo...

He empezado a creer que has cruzado la línea, que te has enamorado, que no me dices nada porque los lunes son el mejor día. Porque ese día no hacemos nada, tan sólo nos limitamos a mirarnos, a leernos entre líneas, a gritar en silencio cuánto me necesitas, cúanto te he echado de menos. Hoy es miércoles, hoy no has venido, hoy no has podido más y me has dicho, todo lo alto y claro que has podido "Qué demonios te pasa que no me dejas quererte".

Hoy hemos acabado con todo. Hoy te he perdido, y creo que hasta el domingo, no te echaré de menos.

O eso es lo que me resigno a creer...hasta el domingo no te echaré de menos, y he olvidado en qué día de la semana me encuentro...así es más fácil...

1 estrellas fugaces:

Anónimo dijo...

Impresionante. Me encanta esta entrada.