
No puedo querer a quien sigue amando a otra mujer. Cómo la canción que nunca escribió Bosé. Las letras marchitadas, heridas, empadadas del sudor de mis lágrimas.Mi piel desgarrada, mis labios color miel. No puedo jugar a querer, seguir con este cosquilleo dentro de mi vida, con esas ganas de irme contigo al fin del mundo, haz las maletas que nos vamos. No puedo si en tu cabeza está ella. Porque ya lo hice una vez, y eso, te destroza. A mí, a ti, a los dos. No, no puedo.
Al igual que un día me di cuenta de que escribir sólo se quedaba en eso. En palabras tecleadas, en la muñeca pepona encerrada, enclaustrada entre los versos sin rima de estas páginas, para recordarme día tras día los errores del pasado y nos cometerlos ahora. Sólo es eso. Nada más.
El mismo día que me di cuenta de que no tenía el futuro que tú siempre quisiste que tuviera, en el mismo segundo de aquella tarde a Abril que crucé la puerta, supe que dejaba, en aquella habitación, mal decorada, las dos cosas que más había querido. A ti. A mis letras emparejadas.
No todo es para siempre, aunque me hubiera gustado ser tu todo en nuestro propio nunca jamás.
Se me olvidó decirte, que mis historias, no son de amor como siempre me decías. Ellas soy yo y alguna de ellas, estaban disfrazadas de ti...Una pena, tan grande como perderte a la Luna bailar con las estrellas, es que tú no supieras encontrar la magia encerrada en todas ellas...
Feliz noche de invierno, pequeña golondrina, ya queda menos para que despiertes y seas, de nuevo, libre.
Dulces sueños.
Al igual que un día me di cuenta de que escribir sólo se quedaba en eso. En palabras tecleadas, en la muñeca pepona encerrada, enclaustrada entre los versos sin rima de estas páginas, para recordarme día tras día los errores del pasado y nos cometerlos ahora. Sólo es eso. Nada más.
El mismo día que me di cuenta de que no tenía el futuro que tú siempre quisiste que tuviera, en el mismo segundo de aquella tarde a Abril que crucé la puerta, supe que dejaba, en aquella habitación, mal decorada, las dos cosas que más había querido. A ti. A mis letras emparejadas.
No todo es para siempre, aunque me hubiera gustado ser tu todo en nuestro propio nunca jamás.
Se me olvidó decirte, que mis historias, no son de amor como siempre me decías. Ellas soy yo y alguna de ellas, estaban disfrazadas de ti...Una pena, tan grande como perderte a la Luna bailar con las estrellas, es que tú no supieras encontrar la magia encerrada en todas ellas...
Feliz noche de invierno, pequeña golondrina, ya queda menos para que despiertes y seas, de nuevo, libre.
Dulces sueños.


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