
-No sé que decir.
-Creo que adiós es lo normal.
-No te mereces esa simple despedida.
-Tampoco creo que necesite lágrimas y rosas.
-Yo no he dicho eso.
-Pero lo has pensado.¿Crees que escribirás una historia sobre esto?
-¿Sobre qué?
-El momento, tú y yo. Tu enorme dificultad para dejar marchar a las personas.
-¿Cómo dejas que alguien se marche? ¿Cómo sabes que eso está bien, que todo cambia? ¿Cómo encuentras la forma de sentirte a gusto en la vida sin que te parta el corazón?
-Ves, ya tienes borradores en tu cabeza. Pequeños esquemas, inquietudes. Preguntas sin respuesta.
-Pero...
-No, esta vez no estaré ahí para resolvertelas.
-¿Me odiarás?
-Te diré que no me importas, que nunca lo has hecho, que tú para mí no existes, y me iré con la cabeza alta, y me arrepentiré al cruzar esa esquina. Creo que de vez en cuando te escribiré y pensaré en ti. Un poco. Creo que sí. Te irá bien.
-Eso no responde a mi pregunta.
-Tú tienes la respuesta.
-Lo sé.
-Es la hora, pequeña. Déjame ir.
-Siem...
-No lo digas.
-De acuerdo.
-Por cierto: Si quieres a alguien a veces tienes que dejarlo ir, beber a tragos largos la libertad y quizás con el tiempo todo se calme. Tu vida tendrá un vacío que nunca podrás llenar del todo, pero no te darás cuenta. No está bien o mal, simplemente hay que seguir. Tendrás el corazón siempre roto...eres demasiado buena para esta realidad.
No me mires así, son las respuestas a tus preguntas, son el principio de tu nueva novela.
-No sé que decir...
-Creo que adiós es lo normal
jueves 14 de febrero de 2008
Una historia (normal)
Despedidas en San Valentín
Publicado por Muñeca Pepona en 23:52
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1 estrellas fugaces:
ohhhh
mr ha encantado!
estoy babeando todo el sofaaa!!!
un besazo muñeca
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