viernes 16 de mayo de 2008

Hoy vuelves pero no puedo...



Hoy vuelves para no estar porque es más fácil guardar distancias que recuerdos. Aunque estos últimos te traicionan últimamente y no puedes (dejar de) pensar qué quizás fue un error, aunque tu error fue una bonita prueba de amor.

Vuelvo a echarte de menos porque es lo único a lo que me aferro cuando me quedo parada, cuando dejo de respirar, cuando empiezo a pensar que te llevaste lo único que me merecía.
Hoy vuelves a no estar y lo peor es que ocupas como si estuvieras, aunque me pregunto exactamente en qué momento dejaste de irte. En qué momento volviste entre mis sábanas, a removerme cada centímetro de mi seca piel. En qué momento desojaste la margarita que nunca te di y soplé desperdigando los te quieros olvidados del ayer. En qué momento te empecé a echar de menos con esta fuerza que me mueve por dentro. Con rabia y con anhelo, porque la despedida que tus labios nunca pronunciaron, me despierta por la noche con finas lágrimas sobre la almohada.

Sigues estando en todos lados aunque no estés y esa es la más cruel de las compañías, cuando camino y siento tu olor, cuando alguien me roza y me estremezco, cuando cruzo la esquina y veo a una sombra que se asemeja a ti. Nadie llora más de tres días seguidos y todos vuelven a engordar los kilos perdidos a las dos semanas, escribió Almudena Grandes.
Y lo escribió en voz bajita para que nadie lo oyera.

Y hoy vuelves entre las cenizas del ayer y el humo de mañana para decirme algo desde la lejanía que con mis cinco sentidos no llegan a percibir. Me gritas con voz pálida y cansada que la distancia no la crean los kilómetros, si no la personas. Me gritas arrastrándote sin quererlo que no puedes seguir queriéndome. Me dices desde lo lejos, te quieros que me llegan entre lazados con páginas al viento.

Hoy he querido salir de ti, bordeando la locura...
Pero no puedo...