jueves 29 de mayo de 2008

Corazones con sonrisas sin desgarros




Ella escribió:

"Después de unos días de vacío interior, y rompecabezas internos que nunca logramos estabilizar, me dispongo a seguir tirándome de cabeza aunque existan más posibilidades de fracaso que de victoria.
Desde fuera pensarás que no es tan complicado y desde aquí te digo que es desgarrador y (casi casi) imposible, pero a veces los corazones rotos y doloridos, tanto física, como psicológicamente, pueden sobre todas las cosas malas que nos ocurren. A veces, incluso me agarro a la esperanza de que esa posibilidad siga en pie. Necesito que al menos exista, y lo hace, pero aún no sé, en qué medida.

Tengo muy asumido que tendré días malos y días horribles. En ellos sonreiré a menudo y en otros no tanto, o quizás ni un poco, pero avanzaremos. Porque es lo que nos toca y no podemos destrozarnos más por dentro, porque si no, nunca seguiremos siendo los mismos. Y eso no nos lo merecemos. A veces me duele tanto que no puedo ni respirar. Nadie me dijo que enamorarse fuera así ¿sabes? Pero después de todo, nos quedan demasiadas cosas buenas, que las lágrimas no consiguen borrar. Olvidamos lo que necesitamos recordar y recordamos aquello que queremos olvidar. Es algo que tienes que aprender, porque si no, te dará un vuelvo la vida, tan grande tan grande que incluso pensarás que todo va a cámara lenta. Pero no es así. Nunca, o mejor dicho, casi nunca es así.

Sé que si por ti fuera, las cosas serían completamente distintas, bueno o quizás no tanto. La verdad es que no lo sé. No puedes venir a mí y preguntarme en qué momento alguien empieza a olvidar, porque eso yo aún no lo he conseguido averiguar. Y a los desgarros del corazón sólo hay una solución, y esa nadie la sabe, así que con paciencia, con la cabeza alta y un puñado de recuerdos que te hagan sonreír, es con lo que se sigue. Porque se sigue, y no te voy a decir que nadie se muera de amor, pero a veces hay quienes sí que se mueren por el amor...
"

Y le creó a su amiga, la más grande de las sonrisas.

lunes 26 de mayo de 2008

Un pedacito de mi...

Creo que hoy he escrito el mejor post de mi vida. Sin adornos, ni tapujos, con varios tacos intercalados e impotencia a borbotones. Lo he dejado aquí puesto unos minutos y tras observarlo, os lo he privado. Creo que cada palabra desgarraba dolor, lágrimas y un poco de rabia. Enseñarlo, es dar demasiado de mí, aunque cada palabra que dejo aquí, me hace cambiar de idea. Pero a cambio, para satisfacer tu curiosidad, te voy a dar la oportunidad de que leas un pequeño sueño que llevo un tiempo creando...
Una vez que lo descubras, a la derecha pone como le lee, porque no es un blog cualquiera.

Espero que te guste.

Lo que tú necesitas es un corazón nuevo, un corazón de cartón.

domingo 25 de mayo de 2008

Adivina mis palabras

Ella escribió:

T_ Q_i_r_.

Y él respondió:

_e _u_e_o.

Y ambos sonrieron...

miércoles 21 de mayo de 2008

Diccionario de los NO sentimientos.




Recuerdo que una vez eché de menos demasiado. Prueba de ello, este post.

La R.A.E define echar de menos como :

1. (Del port. achar menos, hallar menos). locs. verbs. Advertir, notar su falta.

2. locs. verbs. Tener sentimiento y pena por su falta.

Últimamente las cosas se me escapan de las manos. Incluso las palabras. Incluso las miradas. Todo se escurre. Empiezo a notar el agua y no sé muy bien a qué agarrarme, con qué flotar, porque he decidido seguir sola. Nada de personas tirita que curen mis males los miércoles a las cinco de la tarde. Nada de besos en la madrugada que sólo alivian las palabras que callas. Nada de sentimientos vacíos, ni actos apresurados, ni recuerdos en portales olvidados.
Seguimos avanzando, con agua o sin ella. Ahogados o con respiración de sobra. Seguimos caminando. Porque podemos.
Echar de menos a quienes no tenemos, a quienes se nos han ido, a quienes nunca volverán. Echar de menos lo que te han arrebatado, lo que te han quitado sin que te dieras cuenta. Sentir que todo se hace un poco más pesado. Tener la esperanza aquí guardada de que mañana será un poco mejor que hoy, por el simple hecho de que quizás no derrames tantas lágrimas. Echar de menos no tiene fecha de caducidad, ni tiempo límite. Está plagado de momentos inesperados, de instantes en los que el alma y el cuerpo se encogen, en los que ya nada importa, porque de nuevo, empiezas a caer. Echar de menos es parecido a echar en falta pero mucho más doloroso, aunque la R.A.E se equivoque.

Echar en falta.

1. loc. verb. Echar de menos.


Y hoy, creo que echo de menos, con esa rabia y ese sentimiento que destruye por dentro.
Hoy creo, que empiezo a echar(te) de menos, por el simple hecho de que ya no eres, eso que tengo.

sábado 17 de mayo de 2008

Los versos con dolor...

Estoy enfadada contigo
por no saber decir lo que quieres.
Por ser un cobarde, un cabronazo,
un insensato y un inmaduro.
Por no saber quererme del todo,
por arrepentirte ahora.

Tendrías que pensar cada paso,
cada acción, cada estúpida palabra.
Porque me haces daño.
Porque aún sigo vinculada a ti.
Con ese hilo fino y desgarrador,
con esa maldita unión.

Cogería mi corazón,
lo agarraría con fuerza.
Te echaría de él.
Para siempre.
Aunque siempre
sea lo que tú estés en mí.

Hoy te odio,
aunque realmente te quiero
con rabia y sentimiento.
(No) Te quiero.

viernes 16 de mayo de 2008

Hoy vuelves pero no puedo...



Hoy vuelves para no estar porque es más fácil guardar distancias que recuerdos. Aunque estos últimos te traicionan últimamente y no puedes (dejar de) pensar qué quizás fue un error, aunque tu error fue una bonita prueba de amor.

Vuelvo a echarte de menos porque es lo único a lo que me aferro cuando me quedo parada, cuando dejo de respirar, cuando empiezo a pensar que te llevaste lo único que me merecía.
Hoy vuelves a no estar y lo peor es que ocupas como si estuvieras, aunque me pregunto exactamente en qué momento dejaste de irte. En qué momento volviste entre mis sábanas, a removerme cada centímetro de mi seca piel. En qué momento desojaste la margarita que nunca te di y soplé desperdigando los te quieros olvidados del ayer. En qué momento te empecé a echar de menos con esta fuerza que me mueve por dentro. Con rabia y con anhelo, porque la despedida que tus labios nunca pronunciaron, me despierta por la noche con finas lágrimas sobre la almohada.

Sigues estando en todos lados aunque no estés y esa es la más cruel de las compañías, cuando camino y siento tu olor, cuando alguien me roza y me estremezco, cuando cruzo la esquina y veo a una sombra que se asemeja a ti. Nadie llora más de tres días seguidos y todos vuelven a engordar los kilos perdidos a las dos semanas, escribió Almudena Grandes.
Y lo escribió en voz bajita para que nadie lo oyera.

Y hoy vuelves entre las cenizas del ayer y el humo de mañana para decirme algo desde la lejanía que con mis cinco sentidos no llegan a percibir. Me gritas con voz pálida y cansada que la distancia no la crean los kilómetros, si no la personas. Me gritas arrastrándote sin quererlo que no puedes seguir queriéndome. Me dices desde lo lejos, te quieros que me llegan entre lazados con páginas al viento.

Hoy he querido salir de ti, bordeando la locura...
Pero no puedo...

Bajar la cabeza. Rendirse. Darse por vencido.



Derrotarse a uno mismo. Dejar de sonreír. Mirar atrás y no seguir. No es justo, ni adecuado. Hablando desde uno mismo. Sintiéndolo desde dentro. Destrozándose en silencio. Nadie se muere porque le dejen de querer, ni se acaba el mundo por suspender tantas asignaturas. Es fácil de decir, y más complejo es afrontarlo. Pero es así.
La he mirado y me he preguntado qué estaría pasando por su cabeza en ese mismo instante. Cuales eran las nociones básicas que tendría anotadas para que la tristeza no se columpiase con ella. Es difícil y engañoso, es costoso y perjudicial. Seguir, luchar, creer en ti. Saber que aunque estés vacío, en realidad no es así. Recorrer cada centímetro de tu cuerpo. Encontrar las respuestas. Es fácil y sencillo. A los suspensos, más trabajo. A los errores, más sabiduría. A ella, al olvido. A ti, de nuevo a la vida.
Tienes que creerlo para verlo y no aferrarte a lo imposible...

Adelante, te cojo de la mano para que jutnos encontremos ese camino.

miércoles 14 de mayo de 2008

Las palabras llegan a tu boca

Él...
...sacrifica estar con la persona que ama por quererla demasiado.

Él es todo cuánto ella (mereció, quiso, deseo).

Tenía razón, todos los días del resto de su vida iba a estar en su cabeza.

Por dos razones. Una el amor. La otra el miedo.

Todos los días del resto de su vida...

Todos y cada uno de los doscientos cuarenta días que le quedaban.

Todos y cada uno de ellos...

"Te espero donde no llegan las balas de goma, ni las palabras que hieren. Te espero entre tu cama y la mía, para que un día, no muy lejano, sigamos escribiendo entre pañuelos de papel nuestra historia."



Él...
...sacrifica estar con la persona que ama por quererla demasiado.

Y eso duele más que cualquier otra cosa.

domingo 11 de mayo de 2008

Clases de personas...




Yo sabía que nunca volvería; hay personas irretenibles.
Entran en tu vida destinadas a salir de ella, puedes abrazarlas con todas tus fuerzas, pero lo máximo que consigues es que se vayan un poco más despacio, porque es imposible retenerlas con suficiente fuerza.
Y se van tan despacio como llegaron o tan rápido como las oportunidades que cambiarían tu vida. Son personas que te dejan un vacío sentimental tan grande que no sabes como afrontarlo para que no te vuelvas a hundir. Las necesitas más de lo que crees y menos de lo que piensas.
Pasará un tiempo y verás las situaciones desde otro punto de vista. Te reirás y sabrás que en algún momento volverán, porque siempre vuelven...y siempre las esperarás...
Suele pasar que reaparecen cuando menos recordabas sus nombres y esperas que ese momento no se desvanezca. Nunca más. Que los te quieros olvidados, que los amaneceres en tu pensamiento, que las miradas perdidas, vuelvan a tener sentido.

Hay veces, hay momentos, hay circunstancias que lo cambian todo...

Hay personas con las que el futuro no pinta de ningún color...Hay personas que siempre perdurarán entre nuestros brazos...Aunque no sigan aquí...Aunque físicamente no estén...

Hay personas irretenibles

El verbo amar...



Hoy hablando con una amiga del amor, de cuando te enamoras y de los hombres que nos han quitado la respiración más de una vez en nuestras vidas, y me he preguntado, así, de repente, exactamente en qué consiste o en que deja de consistir eso del amor. Siempre me ha gustado la frase de: tan añorado en ausencia como malgastado en presencia...
¡Qué maldita razón! Pero implica más que eso, porque a veces lo apretamos, lo ahogamos, dejamos el amor sin aliento ni fuerzas para seguir luchando. Apagamos la llama sin querer y seguimos al pie de todo lo que nos venga. A veces confundimos amor, con cariño, con ansia de querer a alguien, lo confundimos con celos y en el peor de los casos, lo sacrificamos a cambio de diez minutos de besar otros labios que nunca serán nuestros.
Pero también tiene su lado bueno, es más, el amor está formado por más momentos espectaculares que caóticos, pero cuando acaba, cuando nos rompemos los corazones, recordamos lo malo, porque lo bueno nos hace aún más daño. El amor es más que mariposas en el estómago, es más que miradas bobas. El amor es la unión, la confianza, el respeto. Es no dejar de pensar en alguien, es sentirte la persona más feliz del mundo cuando tus labios rozan los tuyos. Es estremecerte y llorar de ilusión cuando te mira a los ojos y te dice que te quiere. El amor dura para toda la vida y a veces nos olvidan, a veces lo olvidamos y otras veces perdura...
Y como escribió Sabina: El verbo amar se ha olvidado de ella...

domingo 4 de mayo de 2008

No tengas miedo de demasiadas cosas. Es peligroso.




No hables demasiado. Lo echarás todo a perder. No te agobies con tus preocupaciones. La chica que vas a conocer no se parece a nadie que conozcas. Cuando la veas, puede que sientas un hormigueo. No te encierres en ti mismo. No te abras de par en par. No pienses en ello a menudo, pero no dejes que se te olvide. Esa chica está ahí fuera. No la engañes. No le digas que tu vida ha sido una mentira. Recuerda lo importante. Olvida las cosas sin sentido. Está ahí fuera. Para ti. No la pierdas. Y si lo haces, no le digas que te has dado cuenta. Agárrala para que no se escape. Ámala como se merece. Está ahí fuera, esperándote. Adelante valiente. Arriésgate, lo demás no importa. Te darás cuenta de que a su lado, nada tiene sentido. Es única. Es ella.

viernes 2 de mayo de 2008

Quién te besa en este instante



-No sé si es porque te tengo en un pedestal o es simplemente porque es así, pero creo que en esta vida te han hecho demasiado daño y que muchas veces tú no has sabido como afrontarlo. Que podrías haberte plantado y decirte a ti misma que ya era hora de ser fuerte. Podrías haberlo hecho pero no quisiste o no pudiste o lo que fuera.
Me da miedo hacerte daño y la verdad es que me gustaría que nadie más te lo volviera a hacer. Sé que es imposible pero me odiaría eternamente si lo hiciera.

-Hay muchas cosas que no sabes de mí y supongo que ya va siendo hora de que empieces a saber quién es la persona a la que besas. Me aterra el compromiso y quizás por ello mis relaciones nunca son las más normales. Aunque realmente, ¿qué es una relación normal?. Nunca dejé que se fuesen las personas del todo en mi vida, porque me daba miedo quedarme sola. Más tarde descubrí que las amigas eran mejor que cualquier hombre y sentí menos miedo, pero no desapareció del todo. Soy la inestabilidad emocional en persona y sí, es cierto una romántica empedernida, pero por ello, no busco ni espero que quien esté a mi lado lo sea. Creo que una vez lo tuve pero no supe verlo. Cómo suele pasar en estas cosas, que primero no sabes cuánto valgo y más tarde te das cuenta de que era maravillosa. A ti no sé muy bien dónde catalogarte porque la verdad es que fuiste perfecto desde el primer momento y todavía aún sigues siéndolo, cuando las cosas dejan de tener sentido y se trasladan a unas dimensiones que el hombre nunca podrá medir. Porque de eso se trata el amor, de dimensiones infinitas, de algo que no sigue ninguna norma, irracional, eterno, efímero, instantáneo. El amor no tiene razones que lo entienda y tú que eres demasiado cabezota, no lo entiendes. Pero esto no quiere decir que no puedas sentirlo. ¡Claro que lo haces! Y con la mayor pasión que alguien puede hacerlo. De verdad. Te lo prometo. Escribo del amor porque creo que es lo realmente mueve este mundo. El amor y todas sus variantes, sus difracciones, sus caminos. Con luz o sin ella, todos amamos de la misma forma, la cuestión es que cada uno a su manera.
Y cuando alguien duda de sus sentimientos, es que se está empezando a derrumbar. Y tendremos muchos más baches como pareja o como amigos o como amantes de ruptura. Y los superaremos, porque para ello somos lo que somos.
Él me decía que no pensase demasiado, que las cosas que importan son las del presente. Que estaba ahí y lo demás no tenía valor alguno. Y fue una de las cosas que con más cariño me guardo.

-Pero yo voy a seguir pensando.

-Sí, y mientras lo hagas, yo seguiré aquí y perderemos el tiempo. Tiempo que no sabremos ni cuándo ni dónde ni en qué vida podremos recuperarlo. Así que tú decides, o sigues dándole vueltas a todo o aprovechas este instante, porque aún nos queda magia...

jueves 1 de mayo de 2008

El punto de mira...



-¿Qué tal te va con Santiago?
-Ya no estamos juntos.
-¿Qué ha pasado Amanda?
-Teníamos distintos puntos de vista sobre el amor.
-¿Qué demonios significa eso? ¿Miedo al compromiso? ¿Él quería más? ¿O esta vez eras tú la que ansiaba tener algo eterno?
-No tiene otro significado más que el suyo propio. Distintos puntos de vista acerca del amor. Por ejemplo, ¿recuerdas a Ignacio?
-¿El de los zapatos rojos?
-No, el del abrigo a cuadros.
-¡Ah! Vale, ahora sé quién es. ¿Qué pasa con ese?
-A mi amor con Santiago le ocurre lo mismo que a nuestro punto de vista sobre aquel 
abrigo.Tú lo veías feo, viejo, roto, en cambio, yo me fijé en él por ese
trozo de tela. Por la originalidad, por las historias que guardaba,por todo lo que escondía.
-¿Por eso lo dejaste en verano?
-Quizás, sin el abrigo no tenía gracia.
-Sigo sin entender lo de Santiago.
-Da lo mismo. Simplemente el quería chocolate cuando yo deseaba la nata. Él era cemento y yo terciopelo, él era el aire y yo el agua. El universo y la nada, una eternidad y un instante. Pero toda esta distancia, esta diferencia, no es la excusa que necesitamos para permanecer el uno sin el otro. En realidad me engañó con alguien.
-¿Con quién?
-Con él mismo.
-Sigo sin entender nada de nada.
-No importa. La única verdad es que ambos somos soñadores empedernidos y nadie podrá palpar el vínculo que nos une. Exclusivamente él y yo. El amor no estaba hecho para nosotros.
-¿Qué está hecho para ti Amanda?
-Las pequeñas cosas que me hacen sonreír. La harina entre mis manos, el azúcar del café, el sabor de la nata entre mis dientes, la brisa del mar al volver a casa, el tequila por mi piel, la adrenalina por mis venas.
-¿Qué hará ahora?
-Quedarme aquí, justo aquí, dónde él me dejó, esperando a que vuelva para darle el mayor abrazo que halla recibido.
-Te deseo suerte.
-La suerte es para los perdedores y yo, te juro, que no lo he perdido.