
Cuando una se plantea tatuarse en la cadera una frase de Valle-Inclán, es porque quizás se decante por las letras. "Los jóvenes mueren de romanticismo" escribió en Luces de Bohemia y a mí me volvió loca. Las decisiones que trastocan tu vida, a nivel personal, a nivel sentimental, a todos los niveles en los que nos movemos actualmente, no se desvían o encauzan el camino adecuado por una frase en un libro. Quizás sí por conversaciones, por experiencias, por intuiciones, por saber qué es lo que realmente te hará ser feliz. No hablamos de rozar la felicidad con la punta de los dedos, me refiero a saborearla, a poseerla, a saber conservarla y que toda ella saque lo mejor de ti. Por ello, por esto, porque retroceder a tiempo es lo adecuado, porque cometer errores nos forja y nos crea como personas.
Tal vez por eso y por todas las razones que tengo guardadas en el bolsillo, porque siempre me quedó pendiente aprobar ortografía en primaria, y por todos los comentarios que salen directos del corazón de cada uno de vosotros. Por eso, y por todo lo demás, quizás haga un hueco en mi vida a las letras, tan grande, que 5 años después pueda decir, con un título bajo el brazo que sí, que sueño con escribir, y los sueños se hacen realidad.