
Felicidad en estado puro, sin una pizca de aliciente, y con mucho conservante. Brutal, sensorial, dinámico, excitante...¡El mejor placer del mundo!
Mucho mejor que los bombones, los turrones, la nocilla, el caramelo, la nata, las trufas congeladas. Mejor que la sopita recién hecha después de llegar de fiesta, que las comidas de navidad, o las tartas que hace mamá cuando cumples años...
Mejor que las drogas, que la heroína, el hachis, la maría, el éxtasis, la farlopa, los porros, el tabaco, el alcohol, la hierba, el costo, la coca, el crack...
Mejor que un buen polvo, que los besos en el cuello, en la cadera, que una orgía, un beso a destiempo, un beso en su momento, un orgasmo, varios orgasmos, el sexo tántrico, el kamasutra...
Mejor que los labios de Angelina Jolie, las piernas de Claudia Schiffer, la sonrisa de George Clonney, el lunar de Cindy Crawford, mejor que los oros olímpicos de Michael Phelps, y el talento innato de Picasso o que los poemas de Becquer.
Mejor que las victorias inesperadas, las sorpresas deseadas, las metas conseguidas. Mejor que los besos de reencuentro, los abrazos de perdón, o las cartas de bienvenida.
Mejor que How I wish you were here de Pink Floyd o las míticas canciones de los Beatles, los solos de guitarra de Hendrix,la declaración de amor de Bono a su mujer, el famoso happy brithday de Marilyn, incluso mejor que el feliz cumpleaños que te arrancó tu primera sonrisa.
Mejor que Batman, Superman, Spiderman, Elektra, Cat woman, Mario Bross, Drácula, juntos, mejor que todos los libros de Harry Potter o Star Wars en vivo y en directo.
Mejor que ser el primero que pisa la luna, llevarse el mayotte amariilo, o ganar el mundial, o adquirir la libertad, incluso mejor que tener una segunda vida...
Vivir la felicidad en estado puro. Sin límites.