lunes 30 de marzo de 2009

Camarero póngame un rojo






Te echo de menos
trescientos sesenta y cinco suspiros al año,
veinticuatro palabras seguidas de Trainspotting
más que a cualquier otro personaje 
de esa historia.
Sin duda eres 
(mi) antihéroe
de uno de esos cómics
que le regalé a mi hermano 
para luego yo leerme
cuando se va
y me quedo sola 
cocinando macarrones con chorizo y pan.
Eres lo rojo que tengo
lo que hace latir
lo rojo que tenemos todos
pero el mío, 
especialmente
baila al son de tus labios.
Eres 
el sexto sentido de mi boca
tras ocho millones doscientas mil trescientas una
cajas de bombones devoradas.
Eres
el viajeros de mis sueños,
el transeúnte de mi vida,
el nómada de mis domingos,
el extraño abismo que tanto me incita.
Eres
un poco de esto
y otro tanto de todo
lo que no he dicho.
Sin embargo
me muero 
por volver a esconderme 
entre tus piernas,
tus manos,
huyendo 
del despertador
en la cuevecilla de tu cama
que me obligue a quedarme junto a ti.
Quiero
volver a emborracharme
contigo,
y acabar diciéndonos cursilerías
como las que yo te escribo
y en ciertos instantes
me muero por decirte.
Quiero ir a Júpiter, 
como la señorita de aquel cómic,
o a Marte,
como el hombre que la llevaba.
Crear fotogramas de nuestra propia película
provocarte incendios,
llorar estrellas fugaces 
para ti,
contigo,
todo contigo.
Quiero 
una nube de algodón
donde dormir mientras me miras,
un sillón de gominolas
para pintar de colores
mi nombre en tu calendario.
Contigo,
todo contigo.

2 estrellas fugaces:

Blanky dijo...

"Crear fotogramas de nuestra propia pelicula"
que hermoso!
un abrazo!

teSs dijo...

Muchas de esas cosas que describes, también las quiero yo.
Paseo a menudo por este blog, es una joya literaria, permiteme que te lo diga, ánimo y adelante.

Muchas gracias

TeSs